“¡Queremos Cablebús, queremos Cablebús!”, fue la consigna de respaldo de al menos 30 mil trabajadores de la CTM y SNTE, que marcharon por las calles de Puebla este Día del Trabajo 2026, al proyecto polémico del gobernador Alejandro Armenta.
Desde antes de que el sol terminara de asentarse sobre la ciudad, los primeros contingentes comenzaron a reunirse en las inmediaciones del parque Benito Juárez.
Camisetas naranjas con siglas del SNTE, que fueron el músculo más fuerte, banderas de otros grupos como la CTM, todos organizados marcaban el inicio de lo que sería una movilización por el Día del Trabajo en Puebla.
Poco a poco, la concentración creció hasta superar los 30 mil trabajadores.
Antes de iniciar la marcha, se llevó a cabo una ceremonia cívica. Ahí, entre discursos y posicionamientos, los líderes sindicales fijaron postura frente a las condiciones laborales actuales y los retos pendientes.
El primero en tomar la palabra fue el líder de la sección 23 del SNTE, José Luis González Morales. Su mensaje combinó reconocimiento y exigencia.
Por un lado, llamó a los docentes a continuar con su labor; por otro, pidió al gobierno estatal garantizar condiciones laborales justas para el magisterio.
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El acto fue encabezado por el gobernador Alejandro Armenta, quien estuvo acompañado por integrantes de su gabinete.
Entre ellos, el secretario de Economía y Desarrollo, Víctor Gabriel Chedraui, y el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, además de funcionarias como Gabriela Sánchez Saavedra.
También participó Laura Artemisa Chávez, quien habló en representación del mandatario. Su intervención tuvo un tono político más marcado.
Maestra de formación y con trayectoria dentro del SNTE, Chávez retomó el discurso de su antecesor, pero lo llevó hacia una defensa más amplia del proyecto de la Cuarta Transformación. Desde el templete, refrendó el compromiso con los derechos laborales de los docentes.
Enumeró avances: aumento salarial, reducción progresiva de la jornada laboral a 40 horas, ampliación de vacaciones. Pero también aprovechó para posicionarse en temas nacionales, al manifestar respaldo a la política de soberanía impulsada a nivel federal.
Inicia desfile del 1 de mayo en Puebla: CTM y SNTE respaldan Cablebús

Concluida la ceremonia, el ambiente cambió. Lo que antes era un acto protocolario comenzó a transformarse en movilización.
El gobernador descendió del templete y, ya en el acceso al parque ubicado frente a Plaza Dorada, se acercó a los líderes sindicales. Intercambió palabras con Leobardo Soto, dirigente de la CTM en Puebla, y con Alfredo Gómez, de la sección 51 del SNTE.
Minutos después, los tres avanzaban juntos. Hombro con hombro, al frente del contingente.
La marcha tomó forma sobre el bulevar 5 de Mayo con dirección al barrio de Analco. A cada paso, las consignas comenzaron a multiplicarse.
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“¡Obreros unidos jamás serán vencidos!” se escuchó primero. Luego vinieron los “¡Vivan los trabajadores!”, lanzados por el propio gobernador, quien caminaba al ritmo del contingente.
A su lado, Leobardo Soto respondía con arengas dirigidas a reforzar el respaldo político. “¡Armenta, Armenta!”, coreaba, y la respuesta no tardaba en llegar desde las filas de trabajadores.
En medio de ese intercambio de consignas, otro tema comenzó a emerger con fuerza: el Cablebús.
La coyuntura estaba presente. En semanas recientes, ambientalistas habían manifestado su rechazo al proyecto, señalando posibles afectaciones a espacios naturales. Sin embargo, en esa marcha, la postura fue distinta.
Dirigentes sindicales impulsaron el respaldo al gobierno estatal. Y entonces, como una ola que se expande, comenzaron a escucharse nuevas consignas.
“¡Sí al Cablebús!”
“¡Queremos Cablebús!”

Los gritos se replicaron entre quienes marchaban adelante, pero también alcanzaron a los contingentes que apenas iniciaban el recorrido.
Movilización culminó en el barrio de Analco
La movilización avanzó entre banderas, pancartas y una mezcla de demandas históricas y posicionamientos actuales.
A la altura de la 25 Poniente, sobre el mismo bulevar 5 de Mayo, el gobernador se retiró debido a compromisos de agenda. Su salida no detuvo la marcha.
El contingente siguió su camino.
Desde distintos municipios, maestros y trabajadores continuaban avanzando: delegaciones del SNTE provenientes de Zoquitlán, Ciudad Serdán, Libres y Puebla capital, así como trabajadores de Capufe.
Cada grupo llevaba sus propias exigencias.
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Aumentos salariales, mejores prestaciones, condiciones dignas de jubilación, mejoras en los servicios de salud. También se escuchaban demandas relacionadas con la progresión de la ley del ISSSTE.
Así, entre consignas, demandas y respaldos políticos, la marcha del 1 de mayo en Puebla avanzó como un reflejo de las tensiones y alineamientos actuales.
Una movilización que, más allá de conmemorar el Día del Trabajo, dejó ver también el pulso político y social que atraviesa al estado.





