A un año de los aranceles de Donald Trump, la empresa Volkswagen instalada en Puebla realizó varios ajustes en su plantilla laboral y registró una producción de 317 mil 638 autos hasta noviembre, lo que representa una reducción del 14.03 por ciento respecto a 2024.
En 2024, que se perfilaba como un año de bonanza, el escenario cambió con la llegada del presidente republicano.
Si bien los aranceles se anunciaron en marzo y entraron en vigor a partir del 2 abril, desde los primeros días de gobierno comenzó la incertidumbre.
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Durante el primer trimestre, la planta reportó una producción de 64 mil 830 unidades, mientras que en el mismo periodo de 2024 había alcanzado 99 mil 467 vehículos ensamblados por personal poblano. En aquel entonces, la reducción fue del 34.8 por ciento.
Las negociaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum generaron mayor certidumbre en el sector manufacturero y, ante la amenaza de un arancel del 50 por ciento por parte de Trump, se logró estabilizar parcialmente el panorama.

Así, seis meses después, —en septiembre— Volkswagen registró un total de 220 mil 992 unidades, lo que significó una reducción del 18.3 por ciento en comparación con 2024. No obstante, los esfuerzos permitieron reducir la brecha respecto a cómo inició el año.
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Paros técnicos y zozobra por despido de mil trabajadores de Volkswagen no impidieron producción en Puebla
Fue ese mismo mes cuando Volkswagen comenzó ajustes en las jornadas laborales y aplicó paros técnicos para reducir costos laborales. Asimismo, anunció el despido masivo de mil 93 trabajadores.
Pese a ello, la producción continuó y cerró noviembre con 317 mil 638 vehículos, una reducción del 14.03 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Aunque el descenso no se detuvo por completo, la empresa logró una recuperación gradual.
Es probable que, dado que a partir del primero de diciembre comenzaron nuevos paros y habrá una pausa de dos semanas en los sectores Taos, Jetta y Tiguan, la caída anual termine siendo de dos dígitos.
Como referencia, el año pasado la planta ubicada en San Juan Cuautlancingo cerró con 382 mil 312 vehículos.
Actualmente, los aranceles continúan y, a un año de la llegada de Trump a la Presidencia, el Gobierno de México aún no logra destrabar este impuesto a las exportaciones dirigidas a Estados Unidos.
No obstante, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) minimizó el impacto, pues aún no se han podido medir con precisión los efectos directos de los aranceles impuestos por Estados Unidos.
Lo que sí observa el sector con claridad es que la incertidumbre arancelaria ha frenado la llegada de nuevas empresas, sobretodo en el ramo automotriz y de autopartes.
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Distintas compañías han decidido esperar a que se aclare el panorama del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) antes de comprometer capital.
Diversas firmas se mantienen ‘a la expectativa’ de la revisión del acuerdo comercial, lo que ha generado una pausa en proyectos de inversión, aunque sin registrar cierres masivos de plantas ni despidos generalizados.





