Sara preparó a su hijo Sebastián de 14 años, para que no sufriera cuando ella o su esposo murieran; hoy ella es quien vive a diario con el dolor de perderlo por una presunta negligencia médica en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de La Margarita, Puebla.
En medio de su dolor, evidenció que un delegado del IMSS le ofreció dinero, para no denunciar la mala praxis encabezada de la médico Mónica Ethel y otros compañeros.
“Me ofrecieron 150 mil pesos para no denunciarlos (…). Yo le dije al delegado, no tengo dinero pero lo consigo y le doy 150 mil pesos y deme la vida de su hijo menor”, recuerda que le respondió.
En el podcast Historias de la Vida Real, este martes 24 de marzo de 2026, narró que hay días en los que se pierde en sus pensamientos, olvida que Sebastián está muerto y quiere ir a traerlo a la escuela.
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La mujer de bella sonrisa admite que después de la muerte de su ‘Meme Meño’, no quería vivir. Narra que al llegar a su casa la consume la tristeza.
“Nosotros ya estamos muertos, el dolor lo vamos a llevar toda la vida, hasta el último instante que nos permitan vivir, va a ser recordar a mi hijo”, dice.
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Una preapendicitis llevó a Sebastián al IMSS La Margarita, explica su mamá
Sara enterró a su hijo hace siete meses en un panteón de Atlixco, a donde cada 15 días lo visita para llevarle flores.
Ella quería cremarlo, pero su hijo mayor le recordó que no debía hacerlo, pues lamentablemente era “el cuerpo del delito” y en esta lucha por justicia, lo iban a necesitar para algún peritaje.
“Nunca me imaginé que la vida me fuera a golpear dos veces en el mismo año. En mayo yo pierdo a mi padre y en agosto a mi hijo”, dice.
Sebastián era un niño sano, era la alegría de su casa y contagiaba a todos con sus sueños e ilusiones, recuerda.

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El seis de agosto de 2025 le dolía el estómago y su papá lo llevó a la Clínica 2 del IMSS; ahí le dijeron que tenía una pre apendicitis y lo enviaron al hospital de La Margarita, donde al siguiente día la médico Mónica Ethel, lo operó.
“Benditas sean sus manos doctora”, le dijo Sara, quien recuerda que quería besarle las manos a modo de respeto y agradecimiento por la cirugía que le iba a realizar a su hijo.
Cerca de las 23:00 horas ingresaron a Sebastián al quirófano y hasta las cinco de la mañana del siguiente día, les dieron informes y dijeron que ya había salido y que estaba bien.
El 11 de agosto lo dieron de alta y Sebas regreso a casa. Pasó una semana con cuidados y siguiendo la dieta que les mandaron.
Hasta que el 18 de agosto de 2025, que comenzó a vomitar y su madre se percató de que el olor era muy fuerte, lo que le causó preocupación.
De inmediato tomaron un Didi y lo llevaron a urgencias de La Margarita, donde les dijeron que lo iban a operar nuevamente y les pidieron hielo, para bajarle la temperatura que estaba muy elevada.
Médicos dejaron gasas y restos de apéndice a Sebastián
Sara recuerda que no les decían qué tenía Sebastián. Ella solo veía que los doctores y enfermeras platicaban entre sí y se notaban nerviosos.
Le dijeron que esta segunda cirugía era para abrir y ver qué tenía.
Camino al quirófano para intubarlo, Sebastián gritó “papá”. Su padre ingresó enseguida al quirófano, pero lo sacaron.
Más tarde un conocido les reveló que le habían sacado un litro de pus del estómago. Los médicos solo decían que todo estaba bien, que iban a controlar la infección.
La cirugía terminó, Sara y su esposo entrarlo a verlo. Les dijeron que podían hablarle, que él los escuchaba pero no iba a responderles.
Al salir, seguían sin decirles qué tenía. Unos minutos después les informaron que había muerto porque un riñón dejó de funcionar, luego un pulmón y al final le dio un infarto.
El padre de Sebastián colapsó, empujó al medico y lanzó las sillas. Estaba desesperado, no podía creerlo.
Pasó el funeral y Sara se deprimió, su esposo la ayudó a levantarse. La esposa de su jefe, la apoyó con terapia psicológica y comenzó su lucha por justicia.
“Perdóname mi amor, pero yo tengo que continuar la vida”, recuerda Sara que le dijo a su hijo, a quien también le pidió que la perdonara por exponerlo mediáticamente.
Ahora ella quiere que la médico que lo operó y le dejó gasas y restos de la apéndice contaminada, sea castigada y deje de ejercer su profesión.
La denuncia por homicidio culposo ya está hecha en la Fiscalía General del Estado de Puebla y ahora espera que la carpeta se judicialice y las autoridades actúen.





