¿Quién es el político poblano que ni con todo su dinero, poder y contactos ha podido que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) le quite la mirada de encima?
A la par que llegó Pablo Gómez Álvarez a este organismo, dependiente de la Secretaría de Hacienda federal, este personaje fue advertido que sería investigado.
Soberbio, por el poder y contactos que tenía en ese entonces, creyó que no pasaría nada, hasta que le congelaron su primera cuenta bancaria.
Incluso, cuentan que, cuando supo que hasta uno de sus hijos estaba en la mira, decidió buscar negociaciones, entregar parte de lo que tiene pero le cerraron las puertas.
Hay personajes de alto nivel interesados en vengarse de él por el pasado reciente, en el que también, irónicamente estuvo involucrada la UIF, solo que con Santiago Nieto, el extitular, quien por cierto, era su amigo.
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La unidad lo investiga por operaciones con recursos de procedencia ilícita —comúnmente conocido como “lavado de dinero”—.
Esta es la razón principal por la que mejor decidió guardarse, aún teniendo todo para seguir en el poder a nivel local.
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Ya hasta le dejó de interesar qué pasa con sus allegados que logró colocar en los gobiernos.
La recomendación que le hicieron fue mejor no hacer ruido, para qué, no vaya a ser que corra con la misma suerte que algunos políticos en la época de Miguel Barbosa: terminar tras las rejas.
¿Ya adivinaron de quién se trata?
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¿Dónde está el CCE?
¿Alguien sabe algo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en Puebla?, ¿quién lo dirige?
En otros tiempo, los empresarios del consejo daban de qué hablar, organizaban eventos que resultaban polémicos, fijaban posicionamientos.
Ahora, pareciera que no existe.
Que en paz descanse el CCE.





