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Publicado enSociedad

Gloria: invidente y víctima de tentativa de feminicidio, entre quienes se refugian en dormitorio municipal

En el dormitorio del municipio de Puebla llegan cada noche quienes no tienen a dónde ir y ni qué comer.
Gloria: invidente y víctima de tentativa de feminicidio, entre quienes se refugian en dormitorio municipal
Gloria, la víctima de feminicidio que va al dormitorio municipal de Puebla Créditos: Guillermo Gutiérrez

Gloria tiene 44 años y es invidente. Todos los días acude puntualmente, como lo hacen las 45 personas que en promedio recibe el dormitorio municipal, para pasar la noche, pues sus recursos son limitados. Ella es sobreviviente de un intento de feminicidio cometido por sus hermanos.

El establecimiento se encuentra en la 16 Oriente, a una calle de lo que fue conocido como el Cine Pardavé. Es un edificio de tres niveles, pintado de rosa, con tejas que enmarcan sus ventanas y un zaguán negro que resguarda el paso a su interior.

Al entrar, los usuarios del dormitorio ya saben el procedimiento, pues prácticamente es su hogar. Hacen fila, se registran en una libreta cuadriculada donde colocan su nombre, edad y lugar de nacimiento; el vigilante, de cuerpo delgado y edad avanzada, llena formularios con los mismos datos. Durante la espera, comienzan los diálogos: palabras de alivio por tener un techo, una comida caliente y la oportunidad de bañarse.

“Mejor adentro que afuera”, repite uno de ellos, arrancando sonrisas en una noche que empieza a enfriarse.

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La hora de recibimiento es a partir de las seis de la tarde y hasta las siete y media, cuando se sirve la cena. Esa noche, cuando MTP Noticias visitó el dormitorio municipal, el menú incluyó sopita roja de codito, caldo de pollo con verduras, una rebanada de pastel y café caliente.

Gloria, entre quienes se refugian en dormitorio municipal
Comida que sirven en el dormitorio municipal de Puebla Créditos: Guillermo Gutiérrez

Las 12 mesas de color chocolate y las sillas de tubular azul llenan un espacio blanco, decorado con frases motivacionales como “despertar y cenar para que los sueños se hagan realidad”. Un mural de un ajolote morado rompe la monotonía del muro, como símbolo de resiliencia.

En la primera mesa, apenas a unos centímetros de la puerta, se sienta Gloria. Solitaria, con su mochila, una muda de ropa y los papeles médicos para atender un tumor en la hipófisis que le arrebató la vista.

“Yo todavía tengo esperanza —dice con voz serena—, quiero que me quiten el tumor y poder vivir tranquila”.

Gloria, invidente de 44 años que acude al dormitorio municipal

Lleva más de un año durmiendo ahí. No tiene familiares que la apoyen. Su hija vive en otro estado con su padre, con quien nunca se casó.

“Hace nueve años empecé a perder la vista. Vivía en Atlacomulco, Estado de México, con mis cinco hermanos, mi papá, mi esposo y mi hija. Pero cuando me quedé ciega, todo cambió”.

Cuenta que era la menor de los seis hermanos y que su padre había decidido heredarle las viviendas familiares.

“Eso despertó envidias. Mi esposo también se molestó. Desde entonces comenzaron a maltratarnos a mí y a mi papá. Nos encerraban bajo llave, nos dejaban sin comer. A veces hasta nos golpeaban”.

Sus manos tiemblan mientras recuerda aquellos días.

“Hubo un momento en que pensé que ya no iba a salir viva. Un día mis hermanos envolvieron a mi papá en sábanas y lo sacaron a la calle para que se muriera. A mí me querían hacer lo mismo”.

Vecinos y familiares intervinieron. La sacaron del encierro y la ayudaron a huir. Desde entonces, Gloria vive en Puebla, donde encontró un lugar seguro en el dormitorio municipal y atención médica gracias al Ayuntamiento.

“Aquí me siento protegida. Tengo a mis compañeras, maestras que me acompañan a las consultas y me ayudan con mis papeles. Ya no estoy sola”.

No tiene contacto con su hija desde que rompió con su familia. Aun así, mantiene la esperanza de volver a verla.

“Ella me defendía. Si no fuera por ella, ya no estaría aquí”, dice entre lágrimas contenidas.

Existe una demanda

Gloria denunció a sus hermanos por tentativa de feminicidio, secuestro, privación ilegal de la libertad y robo. También presentó una denuncia por homicidio por omisión tras la muerte de su padre, Arturo Hernández.

“Mis hermanos tienen orden de restricción. Sé que las carpetas siguen abiertas, pero confío en que se hará justicia”.

A pesar de los procesos legales y de las secuelas de su enfermedad, Gloria mantiene una rutina rigurosa.

“Me levanto a las cinco, desayuno y a las siete ya estoy en el Hospital del Norte, pendiente de mi operación. No tienen todavía el aparato para quitarme el tumor, pero sigo yendo”.

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En sus tiempos libres toma clases de computación y talleres sobre derechos de las personas con discapacidad.

“Ya aprendí a escribir sin ver el teclado. Fui maestra de inglés y secretaria ejecutiva bilingüe, así que no me rindo. Quiero seguir aprendiendo”, explica con una sonrisa.

Su día a día y sus aspiraciones

A veces da clases particulares de inglés, pues es lo único que le queda para salir adelante. También quiere aprender repostería, aunque hizo énfasis en que se enfoca en su operación. Habla con orgullo de su hija, a quien no ve desde hace años.

“Está estudiando medicina en Monterrey. Sé que va en tercer año. Su papá no le deja hablar conmigo, pero algún día la voy a volver a ver”.

Dice que su fe la sostiene.

“Soy muy católica. A Dios le debo mucho. Pensé que iba a morir con mis hermanos, pero él me salvó. Ahora solo le pido poder encontrarme con mi hija”.

Guarda silencio unos segundos. Luego, como si se respondiera a sí misma, añade: “Me voy a reencontrar con mi hija. Ella me defendía de todos ellos”.

Abandona la mesa y retira sus platos para pasar a lavarlos como lo hacen todos y cada uno de los usuarios. El lugar es silencioso y apenas y se escucha el sonido de algunos vehículos y unidades del transporte público que pasan por esa calle.

Dormitorio municipal de Puebla, para personas que están en situación de vulnerabilidad

El dormitorio municipal es operado por el Sistema Municipal DIF (Sedif) y comenzó a funcionar en septiembre de 2024.  Tiene una capacidad máxima para 120 personas, aunque tiene espacios inhabilitados, así como un consultorio y un área de psicología, los cuales están cerrados.

Gloria, entre los que se refugian en el dormitorio municipal
Personas que visitan el dormitorio municipal de Puebla Créditos: Guillermo Gutiérrez

Cuenta con un área de hombres, con 72 camas para hombres y 28 para mujeres, además de un área de 20 más por si llega a saturar estas áreas. Sin embargo, su promedio diario es de entre 40 y 45 personas, siendo el 80 por ciento hombres.

Mauricio Flores, responsable de la operación de este organismo, comentó a MTP Noticias, que es específicamente para personas que no tienen donde pernoctar; es decir, dónde pasar la noche. Los servicios son de siete de la noche a siete de la mañana y brinda únicamente la cama para pasar la noche, una cena que consta de tres tiempos y regaderas para que puedan asearse.

Todo el tiempo hay agua caliente. A las siete de la mañana se sirve el desayuno y se abren las puertas para que las personas puedan abandonar el lugar. Ninguno se queda, pues este espacio no es albergue ni un refugio para que puedan pasar más tiempo ahí, según explicó Mauricio.

Comentó que cuando el alcalde José (Pepe) Chedraui, y su esposa María Elise Budib, presidenta del Smdif llegaron, el establecimiento tenía una afluencia de 20 personas, por lo que, a un año, este incrementó al promedio actual.

Dijo que, en esos primeros meses, ya con la época invernal, el incremento fue del 50 por ciento en los usuarios, por lo que ahorita esperarían un incremento similar o mejor. Aunque, destacó, se está trabajando en una mayor promoción para que se aproveche al 100 por ciento.

El dormitorio municipal de Puebla tiene limitaciones

Como parte del funcionamiento interno, se ha llegado a negar el acceso a personas que están bajo los influjos de una droga o bien, padecen de alguna enfermedad mental. Aunque también no se atiende a personas que utilicen silla de ruedas, pues no tienen infraestructura para ello.

Cualquier persona puede acudir a este establecimiento siempre y cuando tenga una identificación oficial o sepa sus datos personales para que el personal encargado imprima su CURP. Enfatizó que no importa el lugar de donde provengan, como en el caso de repatriados por las decisiones de Donald Trump, destacando que recibieron a algunos.

Gloria, entre quienes se refugian en el dormitorio municipal
Camas en el dormitorio municipal de Puebla Créditos: Guillermo Gutiérrez

Al ser solamente un dormitorio municipal también tiene una limitante, pues al ser solo un lugar de paso, no se brinda ningún tipo de atención o actividades de recreación, rehabilitación para que los señores que ocupan este espacio puedan despejar la mente.

Solamente, en el área de comedor tiene una tele de cerca de 40 pulgadas, en donde mientras ingieren su cena, ven una película. Nada más. La hora de dormir es las 10 de la noche, por lo que ese espacio es ocupado para convivir entre ellos, más no algo que los pueda ayudar a pensar en otra realidad.

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Dice Mauricio, que el objetivo del dormitorio es que descansen y se alisten para el otro día con la finalidad de “que no se acostumbren solo a recibir, pues la condición humana es así: si tú les das, abusan”, dijo.

Guillermo Gutiérrez

Guillermo Gutiérrez

Soy economista y me apasiona el periodismo. Inicié mi trayectoria en 2023 en Ángulo 7, donde fui coordinador de información durante un año y siete meses. Me gusta escribir, investigar y abordar temas...