El ruido que quiere hacer César Cansino para no aceptar su derrota en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) no es porque le interese mucho el bienestar de los universitarios.
No, no, no. Él y su grupo, que encabeza el exrector Alfonso Esparza, tienen en la mira los 10 mil millones de pesos de presupuesto que se maneja en la máxima casa de estudios.
De ahí deriva el discurso de que le hicieron “fraude” y casi casi está pidiendo el “voto por voto, casilla por casilla”.
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Se reconoce que dio la pelea, que su grupo le inyectó mucho dinero en esta operación para no permitir la reelección de Lilia Cedillo pero, ¡perdió!
Un académico como él debería saber que en democracia se gana o se pierde hasta por un voto y hay que asumir la derrota con dignidad.
Aunque se tomara en cuenta el voto universal como reclama, de todas maneras pierde frente a Lilia Cedillo.

No es la primera vez que busca ser rector, ¿cómo en los pasados procesos no criticó el método de conteo en la BUAP, que se dé el triunfo por voto sectorial y no individual?
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Ah, pues porque en esos procesos también participaron y ganaron sus amigos y él siempre ha buscado figurar para ver qué le toca.
Lo que le duele ahorita es que la rectora Lilia Cedillo no es una corrupta (como está acostumbrado) para que le repartan contratos y otras prebendas en la BUAP.
Que dé gracias que aún con todo y su historial, pudo participar en un proceso tan importante como es competir por la rectoría de la BUAP.
Si sigue con esos aliados, quizá sí la gane dentro de cuatro años, eso si Esparza no prepara a otro “tonto útil”.
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No hay que olvidar que a este grupo le urgen regresar a vivir de esos recursos universitarios y para frenar el seguimiento de múltiples denuncias que aún tienen sus integrantes en contra precisamente por desvío de recursos de la Benemérita.
Es un hecho que los estudiantes desconocen quién realmente mueve los hilos detrás de Cansino porque de saberlo, se avergonzarían de quién los quiere administrar.





