Cada año, conforme se acerca el Día de Muertos, miles de familias mexicanas se preparan para pedir calaverita, una tradición llena de color y alegría en la que los niños se disfrazan de calaveras, catrinas o fantasmas para recorrer las calles y recibir dulces, monedas o pan. Aunque suele compararse con el Halloween, esta costumbre tiene un origen muy distinto, profundamente ligado a las raíces culturales del país y al respeto por los difuntos.

El acto de pedir calaverita se remonta a antiguas prácticas coloniales y prehispánicas vinculadas con la ofrenda y la caridad. Durante el virreinato, los niños salían con calaveras de barro o chilacayotes iluminados con velas para pedir comida o dinero “para las ánimas”, como una forma de ayudar a los más necesitados y rendir homenaje a los muertos.
Con el paso del tiempo, esta costumbre se transformó. En el siglo XX, especialmente en las ciudades, los pequeños comenzaron a disfrazarse y a recorrer las calles pidiendo dulces, mezclando influencias extranjeras con las tradiciones mexicanas.
Así, lo que en otros países es un juego de sustos, en México se convirtió en una celebración de vida y memoria. Hoy, pedir calaverita simboliza la unión familiar, la convivencia comunitaria y el orgullo por mantener viva una tradición que resiste al paso del tiempo. En distintas regiones, las familias se preparan con dulces típicos, pan de muerto o fruta para regalar a los niños que tocan a su puerta.

¿Cuándo se debe pedir calaverita en México?
Aunque no hay una fecha oficial, la tradición más común señala el 1 de noviembre como el día ideal para pedir calaverita, coincidiendo con la celebración de los “fieles difuntos chiquitos”, es decir, los niños que han partido. En otras comunidades, la costumbre se extiende hasta el 2 de noviembre, cuando se honra a los adultos difuntos.
En las ciudades, cada vez más familias comienzan desde el 31 de octubre, combinando disfraces de Halloween con elementos del Día de Muertos. Sin importar el día, lo esencial es mantener viva la tradición de pedir calaverita, que une generaciones y celebra la herencia cultural de México.






