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Niño vende sus juguetes para comprarse un celular y seguir estudiando

Mario es un niño de once años que quiere salir adelante en sus estudios de primaria en medio de la pandemia y pese a las limitaciones económicas, aunque eso represente deshacerse de sus pertenencias más valiosas: sus juguetes.

 

Cursa el sexto grado de primaria como la mayoría de los niños en el país, desde su hogar a través de la televisión e internet; sin embargo, eso le ha representado un problema. Mario, a inicio del ciclo escolar, utilizaba el smartphone de su mamá y así pudo mantenerse al corriente, pero se comenzó a complicar, porque la señora Prudencia Lara usa el teléfono para vender baguets integrales y tenis.

 

“Se lo prestaba al inicio, pero el celular me ayuda mucho al trabajo, le ayudo a una persona a vender tenis y también así me piden baguets”, explicó la mamá de Mario, quien vive en la colonia Primero de Mayo, en Ciudad Madero.

 

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Esto motivó al niño a tomar una decisión porque no se quiere quedar sin estudiar, por eso optó por poner a la venta su colección de vistosos juguetes, sin duda su precisión más preciada. Decidió colocar sus juguetes sobre una mesa de plástico instalada frente a su casas y acomodó sus juguetes, la mayoría figuras de acción de la serie Max Steel y superhéroes.

 

Entre Batman, Spiderman, Guasón, figuras de Star Wars, Monster Inc, algunas pistolas y carros, su figura favorita es un Elementor Tierra, uno de los tantos enemigos de Max Steel. “Vendo mis juguetes, necesito una tablet o un celular para mis clases, ayúdame con tu compra”, dice la cartulina colocada en el puesto improvisado que instaló Mario, con la ayuda de sus papás.

 

En tiempos pandémicos y en donde gran parte del comercio se realiza a través de redes sociales, se procedió a publicar en Facebook la acción del pequeño que estudia en la primaria de su colonia. La situación económica de la familia de Mario se complicó a partir del pasado 17 de marzo que inició la jornada de distanciamientos social, lo cual bajó los ingresos de sus padres de tajo.

 

La señora Prudencia Lara contó que se quedó sin empleo al acabarse las clases presenciales, porque vendía baguets integrales en el CBTis 103, CETis 109 y uno de los campus del ICEST. “Ya no pude trabajar, eso cambió todo, al principio le prestaba el teléfono al niño, pero si quiero ganar algo vendiendo lo necesito”, manifestó la señora, mientras atiende a los clientes que llegan a su domicilio.

 

El papá de Mario se dedica a la mecánica y el impacto de la pandemia también fue un duro golpe para él, lo cual se suma a los problemas de salud que venía arrastrando del año pasado. “Mi esposo tiene problemas en los dos ojos, entonces por mucho tiempo no se tuvo el recurso para las operaciones que necesita y ahora con todo esto, se complicó mucho más”, expuso.

 

Las personas que quieran ayudar al menor en sus deseos de no interrumpir sus estudios pueden marcar al 833 288 69 27.

 

@MTPNoticias

Crédito: Milenio

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