A 40 años del lanzamiento del satélite Morelos I, el primero de telecomunicaciones en la historia de México, la entidad de Puebla se sumó a las conmemoraciones de esta hazaña que marcó el inicio de la era espacial para el país. La misión, desarrollada en colaboración con la NASA, significó no solo un logro tecnológico, sino también un punto de partida para el desarrollo de la infraestructura espacial nacional.

Según se recuerda, el Morelos I se lanzó el 17 de junio de 1985 desde Cabo Cañaveral, Florida, a bordo del transbordador espacial Discovery durante la misión STS-51-G. El proyecto fue resultado de un contrato entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Grupo de Espacio y Comunicaciones de Hughes, y colocó a México en el mapa internacional de las telecomunicaciones vía satélite.
El satélite Morelos I, al que también se le identificó como Morelos-A o 15824, fue un modelo Hughes HS-376, diseñado para brindar servicios de telefonía, transmisión de datos y televisión en todo el territorio mexicano. Tenía un peso operativo de 512 kilogramos, una longitud desplegada en órbita de 6.58 metros y un diámetro de 2.2 metros.
Su vida útil estimada fue de nueve años, gracias a sus cuatro motores de hidracina con 132 kilogramos de combustible. Como se sabe, se colocó en una órbita geoestacionaria a 113.5 grados Oeste mediante un motor PAM-D2. Aunque actualmente se le considera basura espacial inubicable, su legado sigue vigente en los sistemas de telecomunicación nacional.

Puebla recuerda a Morelos I
Cada año, la Agencia Espacial Mexicana (AEM) destaca que el lanzamiento del Morelos I fue un parteaguas no solo por su tecnología, sino por el entrenamiento que brindó a ingenieros y técnicos mexicanos en el manejo de satélites, tanto en su segmento espacial como en el terrestre.
Ese conocimiento, que reconoce la entidad de Puebla, permitió que futuras generaciones de satélites, como los del sistema Solidaridad y la actual red MexSat, se desarrollaran y se controlaran desde México.
Incluso, en noviembre de 1985, se lanzó el Morelos II, en cuya misión viajó Rodolfo Neri Vela, primer astronauta mexicano. Es así que todo este camino, hasta el moderno Morelos 3, inició con la visión que despegó aquel junio de 1985.





