Cada año, cuando llega junio, las familias poblanas preparan festejos especiales para homenajear a los padres. A diferencia del Día de la Madre, que siempre se celebra el 10 de mayo, el Día del Padre no tiene una fecha fija. En Puebla, como en el resto de México, la tradición marca el tercer domingo de junio como el día oficial para esta celebración, algo que se pensó como una fecha que facilitara el tiempo en familia.

México adoptó este modelo directamente de Estados Unidos, país que impulsó el festejo del Día del Padre desde 1910, gracias a la iniciativa de Sonora Smart Dodd, hija de un veterano que crió solo a sus hijos. En 1972, el presidente Richard Nixon oficializó la fecha como el tercer domingo de junio, y varios países replicaron el esquema.
Las autoridades mexicanas lo vieron como una decisión lógica, al celebrarse en domingo, la mayoría de las personas pueden descansar, sin clases ni trabajo. Así, se garantizan mejores condiciones para que los hijos pasen tiempo con sus padres sin interferencias de la rutina diaria.
Este año, el Día del Padre se celebrará el domingo 15 de junio. Aunque la fecha cambia cada año, siempre mantiene el mismo espíritu, es decir, dedicarle un día completo a papá. Ya sea con una comida especial, una actividad en familia o simplemente con tiempo de calidad, lo importante es fortalecer el vínculo familiar.

Día del Padre, un tercer domingo para la reflexión
Algo a tomar en cuenta es que en Puebla y en muchas partes del país, la forma de celebrar también evolucionó. Aunque antes los regalos tradicionales como corbatas o lociones eran el centro, hoy muchas familias priorizan la presencia, el cariño y el reconocimiento emocional.
La figura paterna dejó de estar limitada al rol de proveedor. Ahora se valora al padre que cuida, educa, acompaña y está presente. Esta nueva mirada a la paternidad se refleja en campañas escolares, mensajes institucionales y también en las propias dinámicas familiares.
Y aunque el Día del Padre también impulsa las ventas comerciales, su sentido más profundo sigue siendo otro: reconocer el papel activo de los padres y promover relaciones afectivas sólidas en el hogar.





