Este 25 de febrero se recuerda en México la recuperación de El Chamizal, un territorio que ahora mismo simboliza la resolución pacífica de conflictos y la buena relación entre la nación azteca y Estados Unidos; no obstante, pese a que mucha gente llegó a escuchar sobre la historia, pocos en realidad la conocen, por lo que en MTP Noticias contaremos lo que sabemos de la misma.

Durante décadas, la frontera entre ambos países provocó tensiones; sin embargo, en 1963, el Tratado del Chamizal resolvió el conflicto. México recuperó una porción de territorio, marcando un hito en las relaciones bilaterales y redefiniendo la frontera.
En 1987, el Gobierno Federal donó el parque al municipio de Juárez, con la condición de mantenerlo como un espacio público, es decir, si las autoridades le dieran otro uso sin autorización federal, el parque volvería a las arcas nacionales.
A pesar de las controversias y el abandono en los últimos años, El Chamizal sigue siendo un espacio de tradición para los juarenses. Sus días de campo en Pascua, el museo, los eventos culturales y su papel como el único gran espacio verde de la ciudad lo convierten en parte esencial de la identidad local.

Historia de la recuperación de El Chamizal
Según la resolución del caso de El Chamizal, disponible en el sitio de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), el nombre “El Chamizal” apareció por primera vez en documentos históricos en junio de 1818, cuando Ricardo Bruselas solicitó el título de la tierra.
Años después, en octubre de 1866, Pedro Ignacio García y del Barrio compró el terreno. Por entonces, el río Bravo era torrencial e inestable, pero entre 1864 y 1868, fuertes avenidas modificaron su cauce, lo que llevó a que la propiedad de El Chamizal pasara de la margen derecha (México) a la izquierda (Estados Unidos).

Durante décadas, ambos gobiernos reclamaron la propiedad. Mientras tanto, cientos de personas, conocidos como los “chamizaleños“, se establecieron en el área y construyeron sus hogares.
Para 1911, un juicio internacional falló a favor de México; no obstante, pasaron 50 años antes de que Estados Unidos entregara el territorio y tras varios intentos de compensación, ambos países acordaron un nuevo cauce para el río y dividieron el terreno entre ellos. Finalmente, la entrega oficial ocurrió en 1967.





