Cada 6 de febrero, todo México, incluyendo la entidad de Puebla, conmemoran el aniversario del “sufragio efectivo, no reelección“, un decreto que se estableció oficialmente en 1917 por el entonces presidente Venustiano Carranza, quien en aquel año convocó a elecciones federales; no obstante, aunque es una consigna sumamente popular, pocos en realidad conocen parte de su historia.

La expresión originalmente la adoptó Francisco I. Madero para su campaña política en 1910, con el objetivo de hacer un llamado a la soberanía nacional, así como una clara exigencia de respeto hacia el voto popular que se reflejaba en las urnas.
Este personaje consideró que el modelo ideal de nación debía obedecer la voluntad de la ciudadanía, pues nadie más que ella sabía qué era lo mejor para sí misma, y creyó que los procesos electorales justos llevarían al progreso de México.
Con este lema, que incluyó la frase “no reelección“, retomó los objetivos que el propio Porfirio Díaz tenía contra el gobierno a mediados de la década de los años setenta del siglo.
Años más tarde, el 6 de febrero de 1917, Venustiano Carranza retomó la idea de Francisco I. Madero para la ley electoral de dicho año, que incluyó precisamente el sufragio efectivo, la no reelección y el voto universal masculino directo.
“Sufragio efectivo, no reelección”, más vivo que nunca
Así, pese a las dificultades que hubo en algunos momentos de cambio de régimen, la consigna “sufragio efectivo, no reelección” fue, es y seguirá siendo respetada cada vez que se siente que alguna fuerza o movimiento vulnera el voto popular.
Incluso, el pasado 5 de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió al Congreso de la Unión dos nuevas reformas constitucionales para prohibir la reelección de cualquier cargo público y terminar con el nepotismo que tanto afectó a México.

Sobre la reforma de no reelección, subrayó que la misma establecerá que no exista dicha oportunidad para ningún puesto de elección popular, incluyendo la Presidencia. Es así que se terminará tal “diferencia” para los representantes de los poderes Legislativo y Judicial.
“Sufragio efectivo, no reelección”.
En tanto, Claudia Sheinbaum Pardo explicó que la segunda reforma es para eliminar la prevalencia de amiguismo y relaciones familiares como factores relevantes al momento de asignar posiciones en el Gobierno.





