“En la noche me desperté y veo que me está tocando mis partes íntimas”, relató una niña de ocho años de edad a una policía de Piedras Negras, Coahuila, para evitar que su padre, Eduardo Alejandro, se la llevara.
El caso se viralizó en todo México, pero ¿por qué la menor fue entregada al padre? ¿Por qué no está con su mamá? ¿Qué hizo la policía al escuchar el relato de abuso sexual de la menor?.
Estas y otras dudas te las aclaramos en MTP Noticias este martes dos de junio de 2026, con los testimonios de Vica Torres, madre de la menor, y el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez.
Lo primero que debes saber es que la pequeña que hizo llorar a más de uno con sus gritos desesperados, actualmente está a salvo.
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Este martes, el gobernador de Coahuila, Manolo, confirmó a medios de esa entidad que la pequeña está bajo custodia de una tía materna.
Esto debido a que Vica Torres, la madre, es investigada por presunta violencia familiar y a Eduardo Alejandro, el padre, se le investiga por presunto abuso sexual.
Así comenzó el infierno de Vica y su hija

Desde hace poco más de dos años, Vica Torres se hizo cargo al cien por ciento de su hija, pues su exesposo Eduardo Alejandro se desentendió tras el divorcio.
La menor buscaba a su padre y constantemente le mandaba mensajes de texto a su celular, sin obtener respuesta.
El cinco de abril de este 2026, día de Pascua, le escribió a su papá nuevamente y por fin le respondió.
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La niña estaba contenta, relata su madre en redes sociales. Sin embargo, atraviesa una etapa de rebeldía y comenzó a amenazar a su madre con irse con su padre cada que ella le llamaba la atención.
El nueve de abril, la pequeña desobedeció a Vica y ella le dio una cachetada. La menor llamó a su padre Eduardo Alejandro, quien llegó minutos después a su casa y se la llevó.
Ese día comenzó el infierno de Vica, su familia y su propia hija. Pues el hombre la denunció por violencia familiar y una jueza liberó una orden de restricción para que la mujer no se acercara a la pequeña.
Pequeña confiesa abusos de su padre
Pasó más de un mes sin que madre e hija tuvieran contacto. Lo único que Vica sabía de ella era lo que la pequeña le mandaba a decir con sus compañeritas de clase.
“Estoy arrepentida de haberme ido con mi papá”, “pregúntale a mi mamá cuándo me va a recoger”, “ya mero es el Día de las Madres y quiero ver a mi mamá”, “ya mero es mi cumpleaños y yo siempre festejo con mi mamá”.

Llegó el 27 de mayo, día del festival del Día de las Madres en la escuela de la pequeña, Eduardo Alejandro le permitió a la tía materna de su hija verla para peinarla.
La hermana de Vica tomó su celular para que su sobrina hablara con su madre y la pequeña le gritó: “No quiero estar con mi papá, porque mi papá me toca mis partes íntimas”.
Vica sintió que el mundo se le cae encima, tomó las llaves de su vehículo y llegó hasta el Teatro Maldonado, donde se encontraba su hija, en un intento por llevársela.
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La pequeña la vio y comenzó a gritar que no quería irse con su padre y que la dejaran irse con su madre.
Vestida con un traje típico de Jalisco, corrió hasta una policía quien escuchó fríamente el relato de cómo su padre la abusó sexualmente.
“En la noche me desperté y veo que me está tocando mis partes íntimas”, decía la pequeña llorando a una uniformada que siempre la miró seria.
Nadie hizo nada. Al contrario, Eduardo Alejandro y dos abogados ordenaron a la policía detener a Vica por violar la orden de restricción e intentar rescatarla.
La pequeña fue obligada por su abuelo paterno, su padre y los abogados a regresar a casa de él.
El video se viralizó, hubo protestas, causó indignación en todo el país. Y dos días después la familia de Eduardo Alejandro entregó a la niña a las autoridades, quienes la entregaron a la hermana de Vica.





