Martha se convirtió en madre buscadora el cinco de noviembre de 2019, luego de que un chofer de un autobús de los Coordinados de Nayarit abandonó a su hijo Carlos René en la terminal nueva de Tlaquepaque, Jalisco.
El ‘Calochi’ como ella le decía de cariño, planeaba regresar ese día a su natal Puebla, pero la unidad en la que viajaba hizo una parada en Guadalajara y los planes cambiaron.
Doña Martha vende lonches frente a una escuela al interior del estado de Puebla; ese día esperaba que su hijo llegara aproximadamente a las 8:30 o 9:00 horas.
Nunca le llamaba para preguntar si ya estaba cerca, pues ya sabía que siempre llegaba en ese horario, pues el día anterior se comunicaba y ya lo esperaba.
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Sin embargo, el corazón de Martha le advirtió desde temprano que algo no estaba bien y llamó a Carlos a las 6:00 horas, pero no le contestó; hizo otros intentos y las llamadas ya no entraron.
“El corazón de una madre jamás se equivoca. Y sí, ahora comprendo que mi hijo ya estaba desaparecido desde ese momento”, dice a Luisa Tirzo durante el pódcast ‘Historias de la Vida Real‘ de este martes 26 de agosto de 2025.
El ‘Calochi’ ama las tortas de milanesa que prepara Martha, siempre que regresa a Tepatlaxco de Hidalgo de sus viajes a Tepic, Nayarit, pasa al puesto de su mamá por una, la saluda y se va a casa a esperarla.

Ya pasaron cinco años y nueve meses que esa costumbre familiar se interrumpió; su madre quiere pensar que perdió la memoria al golpearse la cabeza cuando intentó perseguir el autobús que lo dejó la noche del cuatro de noviembre de 2019.
Martha busca a su hijo Carlos René en anexos, albergues y más
Y es que para Martha no ha sido fácil, buscar al hijo desaparecido y abandonar a los que la esperan en casa; quiere hacerse a la idea, como ella dice “por salud mental”, para no perder la cabeza.
Recuerda que cuando encaró al conductor de los Coordinados de Nayarit que bajó a su hijo en la nueva terminal de Tlaquepaque -esa donde el crimen organizado ha enganchado a decenas de jóvenes- el hombre le respondió que lo hizo porque iba borracho.
“Pienso en que si mi hijo estaba tomado, no le hubieran dejado abordar el autobús desde Tepic, Nayarit, no hasta Tlaquepaque”, reprocha Martha.
La poblana ha buscado en anexos, albergues, terrenos, hospitales, terminales y en todos los sitios donde cree que pudo estar su hijo en Guadalajara y Nayarit.

Las búsquedas no son gratuitas, ella es ajena a esos estados y para solventar los gastos tiene que hacer un buen ahorro para viajar al sitio donde fue visto por última vez su hijo.
En la Fiscalía General del Estado de Guadalajara no han buscado a Carlos René, la información obtenida y hasta un testigo, lo consiguió ella y su familia.
En la dependencia minimizaron la desaparición de un vendedor de huaraches poblano de 36 años de edad, el mayor de los Rojas Domínguez.
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Martha no puede evitar desesperarse, pues el ‘Calochi’ sabe moverse muy bien en el interior del país; viaja en autobús desde adolescente a otros estados a vender sus huaraches.
“Sabe moverse, cambia sus huaraches por comida o una coca cola, porque es bien coquero. Pero ya se tardó mucho en regresar”, dice.
Martha encontró consuelo en el Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, asiste a marchas y colabora en búsquedas; su familia lo sabe y aunque se tienen que separar de ella, prefieren que salga a las calles a buscar para verla más tranquila.
Ahí ha encontrado más respaldo que con los agentes del Ministerio Público o empleados de la Fiscalía de Guadalajara.
Martha, madre buscadora, encuentra dos playeras similares a las de su hijo en Rancho Izaguirre
El cinco de marzo de 2025, con el hallazgo de cientos de prendas de personas con reportes de desaparecidos en el Rancho Izaguirre en Guadalajara, Martha ubicó dos playeras que probablemente sean de Carlos René.
La poblana se derrumbó al imaginar que a su primogénito lo reclutó el crimen organizado. Su menté colapsó y días después se refugió en un retiro espiritual.

Ahí, simbólicamente recogió los pasos de Carlos René y le gritó a todo pulmón:
“¡Carlos, tengo más de cinco años buscándote, ya no sé dónde buscarte!”.
Aunque las prendas halladas en el bautizado como “rancho del terror” son de la misma marca y talla que le regaló un primo a su hijo, está segura que no son de él.
“Lo llevé 9 meses en mi vientre y ahora lo busco en la tierra”, dice tras exhibir la insensibilidad de las autoridades y decir que hasta que ellos no vivan su dolor, no van a hacer su trabajo bien.
Carlos René desapareció a los 36 años de edad, mide aproximadamente 172, es de complexión robusta, tez morena, cabello castaño claro, nariz mediana y labios gruesos.
Vende huaraches artesanales y la última vez que lo vieron fue en la terminal nueva de Tlaquepaque, Jalisco, donde el chofer de los Coordinados de Nayarit lo dejó por supuestamente viajar ebrio.
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Él corrió detrás del autobús para que no lo dejara y se cayó, golpeándose la cabeza; testigos lo vieron dormir dos noches en la terminal y deambulando con gente en situación de calle.
Si los has visto o tienes alguna información que ayude a esclarecer su desaparición o a dar con su paradero, comunícate al Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla al número 2225801683 y [email protected].





