“Hijita mía, no te tenías que morir”, se lamentaba y lloraba sobre el ataúd de su nieta, la abuela de Blanca Adriana Vázquez, durante su entierro en el panteón de Cuautitla en Huauchinango.
Es domingo 24 de mayo de 2026; los restos de la serrana de 37 años que murió tras ingresar a la Detox Clínica en Puebla salieron de la funeraria minutos después de las 13:00 horas.
Mientras subían el cuerpo a la carroza fúnebre, su cuñada le cantaba la canción de “El amigo” de Roberto Carlos. El resto de la gente rezaba y echaba porras.
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“Cuida a tus hijos desde arriba, mándales la bendición”, le pidió la hermana de Florencio Ramos a Blanca Adriana.
Blanca Adriana se despide de la casa de su madre

Antes de ir al Panteón de Cuautitla, la carroza fúnebre llevó los restos a despedirse de la casa de su madre, Bárbara Montiel, donde cada fecha importante se reunían.
El reloj marca las 14:30 horas; el cortejo llega al camposanto. Ahí los familiares terminan de rezar un rosario por el descanso eterno de Blanca Adriana.
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Todos comienzan a despedirse del ataúd; algunos con besos, otros lo abrazan y su cuñada le echa humo aromático con el sahumerio.
La banda comenzó a cantar y ahora toca el turno de sus dos hijos, su hermano, su madre, su esposo Florencio Ramos y su abuela, de despedirla por última vez.
Se escucha la de “Hermoso cariño”. Son las 14:53 horas; le colocan los lazos al ataúd, sus hijos y su madre le dan el último beso y comienzan a bajar los restos a la sepultura.
El cuerpo ya está abajo y suena “Un puño de tierra” de Antonio Aguilar. Los presentes toman una botella de whisky y le echan un poco encima del ataúd; otros le echan flores blancas.
No hay detenidos por el caso de Blanca Adriana
Este domingo 24 de mayo de 2026 se cumplieron seis días de que Blanca Adriana fue vista por última vez cuando, acompañada de su esposo Florencio Ramos, acudieron a una cita de valoración en la Detox Clínica.
En el tercer piso del edificio ubicado en Calzada Zavaleta, la supuesta cirujana Diana Palafox la convenció de hacerse en ese momento una liposucción con microaire y endolifting, prometiendo que era cero invasiva.
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Poco después le pidieron al esposo que acudiera a una plaza comercial a comprar una faja postoperatoria. El hombre condujo hasta el bulevar Hermanos Serdán; la cirujana y cómplices sacaron a la paciente inconsciente.
La subieron a un vehículo Mini Cooper de color rojo y el jueves 21 de mayo de 2026 encontraron sin vida a Blanca Adriana en una zanja en Altzayantla, Tlaxcala.





