¡Qué pasen a la guillotina!



¡La cacería de brujas continúa! Mucho les he platicado de las, muy claras, intenciones del gobernador Barbosa por borrar todo tipo de huella morenovallista que se mantenga presente en el estado de Puebla.

 

Ya le pasó revista a las obras, en el camino desfifirizó al Museo Barroco con unas muy buenas luchas y sus merecidas garnachas para amenizar el momento, y como Barbosa no se anda con medias tintas, se fue con algo que en el sexenio se convirtió en algo más que un distintivo: la sobrepoblación, sin regulación, de las notarías.

 

Seamos neta, las notarías en Puebla se convirtieron en un negocio sin regular. Que si le pongo una notaría a mi hijo, que si se la ponga a mi esposa, que si dejo el gobierno y yo la pongo, al final las notarías se convirtieron en ese regalo que cualquier político, expolítico o empresbario acaudalado podía regalar, y de pasó hacerse de más lanita.

 

Fueron en total 29 patentes las que el gobierno de Barbosa revocó bajo el argumento de que fueron otorgadas de forma irregular por lo que comenzaron a retirar sellos, recoger las firmas y a cerrar oficinas.

 

Dentro de los agraviados, por así llamarles, están Patricia Leal, Víctor León Castañeda, Manuel Pozos Cruz y Jorge Otilio Hernández Calderón. No hay que ser unos expertos en el tema para saber que eran personajes extremadamente allegados a Rafael Moreno Valle. Al menos en el caso de Patricia Leal, fue una amiga muy querida de Rafael, tan querida que le regaló un cargo en la cámara alta en dónde le pudiera servir, aunque sea para calentarle la silla.

 

Y es que, con todo respeto por los difuntos, pero no es un secreto que la principal política de Rafael Moreno Valle era la de colocar gente en puestos claves para su proyecto mayor, que en algún punto fue la presidencia de la república.

 

Ahora bien, lejos de aplaudir lo que el gobierno de Barbosa hace, hay que cuestionarlo bastante. Siempre se los digo, la motivación detrás de las grandes causas, cambia por completo el sentido de la causa, y en efecto este es un caso similar. A nadie se le debe olvidar como Barbosa fue uno de los principales promotores del morenovallismo mientras estuvo en el PRD, y ahora por una clara conveniencia, se convirtió en su principal enemigo.

 

Aún muerto, o desaparecido; la sombra de Rafael Moreno Valle sigue pesando en este gobierno y parece que la administración de Barbosa tiene el interés principal de eliminar todo lo que se relacione con el exgobernador, pero ¿qué hay de lo que se debe hacer para mejorar el estado?, o qué hay de las mismas huellas morenovallistas que están presentes en el mismo Barbosa, ¿también las va a desaparecer?


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