Los temibles ocho pesos



¿Se han subido al transporte público en Puebla? Es catastrófico, sirve casi de milagro y llegar sin alguna contractura a su destino, pues resulta también un acto bastante milagroso.

 

Desde hace varios años, lejos de invertir en mejorar las unidades los gobiernos han invertido en traer nuevas como lo fue el RUTA. La misión de este era desplazar en algunas zonas con mayor tráfico a los camiones, pero vimos que claramente eso no paso.

 

En algunas zonas, el metrobús estuvo tan mal planeado que se convirtió en un problema lejos de ser la solución.

 

La corrupción, el agandalle, el amiguismo y todas las mañas que ya son usuales para nosotros han estado presentes en cuanto a los transportes se refiere y muy lejos de buscar mejorar el servicio para resolver las necesidades de los ciudadanos, se han convertido en un mal necesario con el que hay que seguir cargando.

 


Cuando una cosa lleva a la otra, y de estar mal terminamos peor, la única solución posible, tomando en cuenta las nuevas medidas de austeridad implementadas por todos los gobiernos de la 4T, destinarle más presupuesto no es una opción, así que optan por la difícil decisión de sacrificar la popularidad e incrementar el costo del transporte.

 

Esto ocurrió el fin de semana, cuando se tomó la decisión de elevar el costo del transporte de 6 a 8 pesos y 8.50 en algunas unidades.

 

El problema para muchos, es que les resulta incosteable dada la situación económica de los últimos años, para los estudiantes significa que tendrán que hacer un pequeño sacrificio porque también se habla de cero descuentos para este segmento y lo peor es que no tenemos garantías de que los concesionarios vayan aplicar este recurso para mejorar las unidades.

 

El problema que vivimos actualmente es que la desconfianza de los gobiernos se ha ganado a pulso. En condiciones naturales, si así podemos llamarle, la sociedad podría apretarse un poco el cinturón y no cuestionar el aumento al transporte ya que se sabe que es para un bien mayor, pero volviendo a la desconfianza que existe en el sector, la crítica ciudadana es completamente esperable.

 

Lo que no debería de ser si quiera tolerable, es la crítica de algunos panistas que sin justificación critican el aumento al transporte, y al mismo tiempo contribuyeron a que empeorara el servicio.

 

Como todo en México se trata de dos factores, el ciudadano y el político; ninguno puede coexistir sin el apoyo del otro y hoy solo queda que los servidores públicos empeñen algo más que su palabra para que los ciudadanos pongan algo más que su fe en un proyecto de movilidad destinado a mejorar un servicio necesario para todos.

 


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