La mano negra que manoseó las actas



Poco más de dos meses faltan para que se cumpla un año de la tragedia en la que pierden la vida la gobernadora del estado de Puebla, Martha Erika Alonso y el emblemático Rafael Moreno Valle junto con los pilotos y un joven que dedicó los últimos años de su vida a uno de los políticos más polémicos de México.

 

En esta última entrega de la trama del terror hay una actualización inesperada: la publicación de las actas de defunción de tan célebres personalidades.

 

Uno podría pensar que nada malo saldría de estos documentos, pero sí salió.

 

Según los documentos la hora de muerte de los políticos fue a las 17:25, tres horas después del accidente, pero tomando en cuenta la cronología de hechos sabemos que ellos no murieron a las 17:25, sino entre las 14:36 y 14:39.

 

Como claramente lo vemos, los documentos parecieran alterados, pero lo que en realidad delatan es la corrupción que existe en los registros civiles.

 

Sí, una corrupción que parece fácil de contar,  pero cuesta unos cuantos pesos operar, y aunque claramente no nos extrañe hablar de estos extraños acontecimientos cuando mencionamos a los Moreno Valle, delata algo aún peor: la posibilidad de que estén vivos.

 

Es algo que personalmente me parece irracional, pero volvamos al punto de partida. En aquel diciembre trágico en dónde desaparece el morenovallismo, se mencionó en repetidas ocasiones la urgencia por cremar los cuerpos de las víctimas del fatal accidente del Augusta, tal fue la desesperación por hacerlo rápido que lo primero que se justificó fue que dado a la condición de los cuerpos, que estaban calcinados, la familia pedía que se cremaran con prontitud.

 

Pero ¿qué hay con el ataúd del particular de Rafael Moreno Valle que fue entregado días después en el pueblo originario del joven? ¿Cuál era la necesidad de entregar un ataúd cuando en la ceremonia general se había presentado una urna con las cenizas de todos las víctimas?

Claro que salta a nuestra crítica este pequeño detalle y es que digo, ¿un ataúd albergando cenizas? Y eso es solo hablando del particular de Moreno Valle que pierde la vida en el fatal accidente, pero si lo sumamos a los acontecimientos tan extraños que han ocurrido, las preguntas que hoy nos hacemos van lejos de si la hora de la muerte fue la correcta, fue un error de dedo o fue enteramente a propósito; lo que hoy nos preguntamos con fuerza es ¿quién autorizó o solicitó la cremación de los cuerpos? Y ¿en dónde está el dictamen forense de genética que confirma la identidad de los cuerpos de los políticos?

 

¿Tendremos respuestas? Se los relato en la siguiente tanda de esta tragedia morenovallista


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