En el Puebla de la Franja las cosas parecen no tener remedio, ¿y cómo las tendrían?, si desde arriba el mal ejemplo cunde.
Si de por sí a nivel deportivo y futbolístico la cosa está muy mal, le puedo adelantar que en cuestión de disciplina la cosa está mucho peor.
Desde hace años se ha venido denunciando hasta el hartazgo los malos manejos tanto financieros como deportivos.
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Sin embargo, la política interna del club consiste en ocultar y mentirle al aficionado de manera sistemática, lo cual rinde pocos resultados, pues tanto a nivel local como nacional es ampliamente conocida la situación real de la institución, a la cual, los resultados deportivos tampoco le ayudan.
Un equipo abandonado por sus verdaderos dueños y manejado por gente que está enquistada en el club desde hace más de 8 años y que, al interior, han construido un pequeño imperio de corrupción que terminó por aniquilar al club en todos sus aspectos.

Todo eso se sabe de sobra; sin embargo, y lejos de tratar de enmendarlo, las cosas van a peor, tanto a nivel “dizque” directivo como a nivel deportivo.
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Mire usted, resulta que durante la transmisión por internet generada por el mismo club en el partido donde la Franja cayó al son de tres goles a cero frente a la Máquina de Cruz Azul, dirigida por el ex-DT de la Franja, Nicolás Larcamón, se hizo una denuncia pública por parte de una escort (como ahora les llaman), donde mencionó que tres jóvenes jugadores de Puebla, que estaban jugando como titulares, pasaron la noche anterior en un antro, donde pagaron bailes (privados, les llaman) y apostaron con las chicas que, en caso de ganar, les tendrían que dar bailes gratis o, en su defecto, si perdían, ellos los pagarían al doble (sobra decir quién perdió la apuesta).
Y lo peor es que denunciaba que estaban jugando mal debido a que los habían dejado muy cansados.

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Lo lamentable es que, si estos jóvenes que apenas empiezan son, indisciplinados y “antreros”, la verdad es que no van a llegar ningún lado.





