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Publicado enCírculo de escritores

¿Qué significa ser un influencer?

¿Qué significa ser un influencer hoy en día, y cómo se compara con los agentes de cambio del pasado?
Columna de Académicos Ibero Puebla: Círculo de Escritores
Imagen de columna de Círculo de Escritores Créditos: Diseño MTP Noticias

Por Dra. María Guadalupe Hernández Chávez

Vivimos en una época en la que términos como influencer o creador de contenido forman parte de nuestro vocabulario cotidiano. Según una rápida búsqueda en Google, un influencer es una persona que tiene la capacidad de impactar las decisiones, opiniones y comportamientos de otros a través de su presencia en redes sociales. Sin embargo, influir en las personas no es un fenómeno nuevo. Desde líderes espirituales hasta activistas sociales, a lo largo de la historia han existido individuos capaces de movilizar masas, desafiar sistemas y transformar sociedades enteras. Entonces, ¿qué significa ser un influencer hoy en día, y cómo se compara con los agentes de cambio del pasado?

Actualmente, ser influencer se asocia con personas que utilizan plataformas como Instagram, X (antes Twitter), TikTok o YouTube para conectar con miles o incluso millones de seguidores. Estos creadores de contenido inciden en múltiples ámbitos: desde la opinión pública y las tendencias de consumo, hasta la moda, la política y la cultura. Muchos de ellos dominan el arte de captar nuestra atención en segundos. No obstante, aunque su impacto puede ser masivo, suele ser efímero. Las tendencias cambian, las plataformas evolucionan y la atención del público se desvanece rápidamente. En muchos casos, el poder de un influencer moderno se mide en seguidores y vistas, métricas volátiles que pueden desaparecer tan rápido como surgieron.

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Antes de los likes y las métricas digitales, existieron personas que lograron movilizar sociedades enteras. Cito dos ejemplos. El primero es Rosario Ibarra, quien dedicó su vida a luchar por la presentación con vida de los desaparecidos durante la llamada “Guerra Sucia” en México. Su activismo incansable, visibilidad pública y capacidad para movilizar a la sociedad civil influyeron profundamente en la conciencia colectiva sobre los derechos humanos y la justicia en el país, convirtiéndola en una figura emblemática. El segundo es José Alberto Mujica, quien fue ejemplo de coherencia entre discurso y acción. Promovió una política basada en la austeridad, la ética y la cercanía con la gente común. Su estilo de vida sencillo, su renuncia a privilegios presidenciales y su énfasis en valores humanos por encima del consumismo dejaron una huella profunda en la cultura política de Uruguay y en la imagen del liderazgo a nivel mundial. Desde mi punto de vista, ellos fueron ejemplo de lo que podría ser un influencer.

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No pretendo ser radical, ni sostengo que todo tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, me pregunto: ¿qué habría pasado si, para difundir su mensaje, personajes como los mencionadas hubieran contado con los medios digitales que tenemos hoy? ¿Y qué sucedería si los influencers más populares apostaran por abordar temas con un impacto más profundo, que contribuyan a un verdadero cambio social? Desde luego, solo puedo imaginar las respuestas. Me parece que tanto antes como ahora, las personas que realmente influyen en la sociedad tienen una habilidad clave: la capacidad de conectar con los demás y motivarlos a la acción. Considero que un influencer no es necesariamente quien tiene más seguidores, sino quien deja una huella significativa en su audiencia.

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Tal vez el término influencer esté perdiendo su verdadero significado. Al final, también cabe preguntarse: ¿es influencer quien simplemente acumula likes y vistas, o aquel que inspira cambios duraderos en su comunidad y en el mundo? En estos tiempos donde el impacto digital domina la narrativa, es importante reconocer que las plataformas han democratizado la voz, pero también han generado grandes desafíos éticos. Vale la pena recordar que la verdadera influencia no siempre se mide en números, sino en las transformaciones que deja en el corazón de las personas y en los cambios que contribuyen a una sociedad más justa, más humana y en paz.

La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla

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