No, señores, indignarse ante el asesinato de Carlos Manzo, un presidente municipal independiente, que se atrevió a plantarle cara al crimen organizado y a los gobiernos corruptos, no nos convierte en “buitres”, “carroñeros”, o significa que estemos haciendo “politiquería”.
¿Acaso en Morena, los que hoy difunden esas descalificaciones ante las exigencias de justicia, se les olvida que se “indignaron” ante tantas desgracias que ocurrieron en los gobiernos del PRI y del PAN?
A Luisa María Alcalde, por ejemplo, ¿ya no recuerda cuando participaba en las marchas para exigir la aparición de los 43 normalistas en el gobierno de Enrique Peña Nieto?
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A Epigmenio Ibarra —deudor del estado mexicano— ¿ya no recuerda que cada semana pasaba lista sobre los estudiantes desaparecidos y se calló hasta que llegó Andrés Manuel López Obrador y vio que tampoco hizo justicia?
Entonces, ¿sólo ellos tienen derecho a indignarse cuando se trate de otro gobierno, pero no ser capaces de reconocer lo que están haciendo mal en su “movimiento”? Tantita autocrítica no les vendría mal.
Ya basta de que sigan culpando a Calderón de todo lo malo que pasa en este país, politizaron todos los temas para llegar al poder, ahora que asuman la responsabilidad de dar respuestas, de acabar con la inseguridad que tanto criticaron.
¿De verdad hay alguno de la izquierda, indolente ante tantos asesinatos en este país?
¿De verdad no les mueve nada al ver el video en el que captaron a Carlos Manzo con su hijo en brazos, quien lo abrazó con ternura por última vez, minutos antes de que lo ejecutaran?
¿Por qué le quieren quitar a los mexicanos hasta el derecho de indignarse?
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No, señoras y señores, no todos los que se indignan y exigen justicia son “buitres” o de la “derecha” como ustedes les llaman, o será que reaccionarán hasta cuando toquen a sus familias.
Lo único que evidencian con su estrategia de descalificaciones y de re victimizar al edil asesinado es que son insensibles a la violencia, que ya normalizaron los narcogobiernos que tenemos, que son miserables y hasta el derecho a indignarse les quieren quitar a los mexicanos.
La empatía de algunos es lo único que queda en esta sociedad cada vez más podrida.
No vengan a querer decirle a las personas de bien, qué sentir y qué no. Aquí los únicos enemigos son el crimen organizado y los gobiernos corruptos en todos sus niveles.
Sucesos como estos nos deberían de unir en una sola voz para exigir justicia, porque vivimos aquí, y lo que pasa también nos afecta.
Carlos Manzo ya no podrá renunciar, como propuso a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien rogó desarticular las bandas criminales que operaban en su estado.
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Pidió más colaboración que el propio gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
“Si cree que va a detener a los delincuentes sin disparos, que lo haga.
Si lo logra lo más pronto posible, yo renuncio porque me doy por satisfecho”, fue uno de los tantos mensajes que le mandó a la presidenta ante las críticas que surgieron en su contra al promover que cualquier delincuente que agarraran infraganti lo abatieran.
¿Será que lo que le duele a los defensores del régimen es que hubo alguien que les demostró que tenía la razón?, que a México lo gobierna el crimen y la estrategia que se mantiene contra el narco es fallida.





