Algo que quedó claro en la entrega del Primer Informe de Labores del gobernador Alejandro Armenta en el Congreso local es que hay diputados que no tienen idea de cómo improvisar para defenderlo ante las críticas.
Celia Bonaga, cercanísima al excontrincante del gobernador en la campaña, Eduardo Rivera Pérez, fue durísima en su crítica hacia el Estado y hasta cuestionó posibles omisiones.
Cumplió con su papel de oposición.
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Dio cifras (reales o no), contrastó lo que se ha dicho con la realidad y hasta cuestionó del porqué se permite una campaña anticipada rumbo a la elección del 2027.
De paso, frente a Idamis Pastor cuestionó en manos de quién están las carpetas de investigación cuando se descubrió una “mafia” que venía operando en la Fiscalía General del Estado traído por ella del Estado de México.
“Otro tema que preocupa es que vemos campañas adelantadas y espectaculares por toda la ciudad, ¿ya empezó la sucesión con cargo al erario?”, cuestionó.
Ahí estaban quienes han figurado en espectaculares: Laura Artemisa García, actual secretaria del Bienestar y José Luis García Parra, coordinador de gabinete.
Ante esa embestida se esperaba al menos que alguno de los aliados pusiera la cara.
NO fue así.
A José Luis Figueroa, del PT, quien fijó postura inmediatamente después de la panista no supo ni qué decir.
Se la pasó saludando hasta a los funcionarios de tercer nivel. Solo agradeció por la obra comunitaria, pero nada sobre lo que había dicho Celia Bonaga.
Hasta en dos ocasiones le pidieron ya acabar con su choro de ofrecer respaldo de la bancada (se supone que de por sí ya lo tiene Armenta).
La única que medio contraatacó, aunque con cero credibilidad, pues viene del PAN, fue María Fernanda de la Barreda, quien ahora pertenece a la bancada del Partido Verde.
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“El PRIAN permitió el crimen organizado”, dijo, aunque ella viene de ahí, momento en el que uno que otro aplaudió.
También destacó que se acabaron los “contratos ventajosos” como el caso del Museo Internacional del Barroco, pero tampoco se salió del guion que llevaba para leer.
De hecho, la sacaron de órbita cuando le pidieron ya concluir que se estaban pasando sus cinco minutos.
“Permítame joven”, le dijo al presidente de la Mesa Directiva, momento que le pareció chusco a algunos que se carcajearon.
Ni qué decir de María Soledad Amieva, quien fijó postura a nombre de la bancada de Morena.
¿Quién decidió que fuera ella en un momento clave como este?, ¿de plano entre tantos alzamanos no había mejor opción?
Fue la peor intervención. Estuvo a punto de que le diera un ataque de pánico.
Ni leer supo. Hasta dijo cosas sin sentido como “con el corazón en la gente”.
Tartamudeó, estaba sudando, no supo improvisar, un escrito larguísimo, sin sentido.
Hasta dos veces le pidieron acabar ya, que ya no sabía cómo cerrar. Lo único que se le entendió al final es que Morena respalda al gobernador.
Se supone que sí, ¿no?, es su partido.
Ahí se necesitaba de un buen orador, que supiera improvisar para poner en su lugar al PAN, con datos duros (que vaya que los hay), pues lo único que pasó en esos gobiernos fue colocar a Puebla en el primer lugar en robo de combustible.
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Comprometer los recursos del ISR para pagar deudas multimillonarias como el MIB, CIS, plataformas de Audi.
Queda claro que ningún diputado “aliado” de Armenta se preparó para dar la cara. Ninguno sabe improvisar.
¿De qué le sirve al gobernador que repitan lo mismo de sus datos duros si de por sí él los iba a enumerar hasta en dos ocasiones —en el Congreso y en el Parque Metropolitano— ?
Una y otra vez se ha evidenciado que estamos ante la peor legislatura.
Que regresen a Laura Artemisa, al menos sabía lo que decía y cómo dar la cara.





