Ícono del sitio MTP Noticias

Reyes Magos: ¿cuál es su origen? Esto es lo que se sabe

Reyes Magos

Historia de los Reyes Magos

Los Reyes Magos de Oriente, o simplemente Reyes Magos, es el nombre por el que la tradición cristiana denomina a las personas que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

Hombres haciendo una representación de los Reyes Magos Créditos: Especial
¿Cómo se llamaron los Reyes Magos?


En los evangelios canónicos solo el Evangelio de Mateo habla de estos “magos”, sin precisar sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres. Fue en el Siglo III d. C. cuando se estableció que pudieran ser reyes, ya que hasta entonces, por sus regalos y las iconografías que los representaban.

Fue también en ese siglo cuando se estableció su número en tres, uno por regalo, ya que hasta entonces había dibujos con dos, tres o cuatro magos, e incluso la Iglesia ortodoxa siria y la Iglesia apostólica armenia aseguraban que eran doce, como los apóstoles y las doce tribus de Israel.

Los nombres actuales de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el mosaico de San Apolinar el Nuevo (Rávena) que data del Siglo VI d. C., en el que se distingue a los tres personajes al modo persa con sus nombres encima y representando distintas edades.

Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta finales del Siglo XV d. C., para que el rey Baltasar apareciera con la tez negra y los tres reyes, además de representar las edades, representen las tres razas conocidas hasta la Edad Media. Melchor encarnará a los europeos; Gaspar, a los asiáticos; y Baltasar, a los africanos.

Figuras de los Reyes Magos Créditos: Especial

Historia de los tres Reyes Magos

La historia que se narra en el Evangelio de Mateo cuenta que los magos vinieron de Oriente guiándose por una estrella, la cual los condujo hasta Belén. Antes de llegar, visitaron al rey Herodes El Grande en la ciudad de Jerusalén, a quien interrogaron por el nacimiento del “Rey de los judíos“.

El monarca, después de consultar a los escribas, les aseguró que el niño debía nacer en la pequeña ciudad de Belén, como establecía la profecía de Miqueas. Agregó, astutamente, que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho pequeño y, así, poder ir él también a adorarle; aunque, en realidad, según el relato bíblico, su intención era darle muerte.

Cuando los magos hallaron a Jesús, lo adoraron y ofrecieron oro, representando su naturaleza real; incienso, que representa su naturaleza divina; y mirra, representando el sufrimiento y muerte futura.

Rosca de Reyes con algunas figuras en representación Créditos: Especial

Al regreso, advertidos los magos por un sueño de las intenciones del rey, no volvieron a Jerusalén. Herodes, entonces, ordenó dar muerte a todos los niños menores de dos años residentes en Belén, episodio que se conoce como la matanza de los inocentes; sin embargo, un nuevo mensaje celestial advirtió a José de la amenaza y este, llevando a María y a Jesús, huyó a Egipto.

Con el tiempo, en países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar en paralelo el día de la Epifanía y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles.

Por Irving Sánchez / @irvingsannz

Salir de la versión móvil