Un antorcho ambientado y sus intenciones (II parte)



Mientras unos antorchos pelean sus riquezas contra la Unidad de Inteligencia Financiera para probar que sus ingresos no son ilícitos, otros pelean… pero con sus bajas pasiones.

 

Debido al éxito, pero sobre todo a la curiosidad que despertó en muchos el relato de aquel diputado antorcho, va una segunda parte.

 

Y es que esta columna llegó a varios municipios de la mixteca poblana y con ello, un nuevo caso en contra de este político ‘pasado de caliente’, como bien apuntó un lector “eso no es un delito, es un deleite”, ¡claro!, siempre y cuando no se pase de mano larga, ¡ahí ya es acoso sexual y eso ya es cárcel segura!.

 

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Un amigo pudo compartirme un poco de la experiencia de un conocido. Con el triunfo electoral de dicho político en 2018, reclutó gente para su Casa de Gestión en Acatlán de Osorio (jovencitos desfilaron en el casting).

 

Uno de ellos logró quedarse, (sin saber lo que le esperaba) solo duró tres meses en el puesto, y esto se debe a que “no jaló”, ¡así es!, tras semanas de seducción del antorcho, no vio claro y prefirió darle cuello, ¡lo despidió!, y todo por no ‘aflojar’. (Anexo algunos renglones de una conversación de WhatsApp).

 

 

Se imagina lo que ahora se viene, (no es literal). El político antorchista ya busca otro puesto de elección popular y con ello, encontrar nuevas víctimas, ¡carne fresca!, así que ¡aguas!

 

Por ahora que disfrute y que se cuide, no lo vayan a investigar, y ¡no! por lavado de dinero, si no por acoso sexual.

 

Hasta aquí el breve relato, nos leemos la próxima semana con una nueva historia. ¡Pórtense mal! y cuídense de los ‘mano larga’.

 

Por Eduardo Quiterio/ @Lalo_quiterio


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