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Arquidiócesis separa a párroco de la Rivera Anaya por “robarse” a una mujer de su pueblo

La Arquidiócesis de Puebla separó del cargo de párroco de la iglesia de “Jesús Buen Pastor” a Marcos Marcelino Milán, por estar involucrado con una mujer de 26 años de edad, lo que detonó la inconformidad de vecinos de la Unidad Habitacional Manuel Rivera Anaya, la noche del martes.

En un comunicado emitido, negó que el cura estuviera involucrado en un secuestro o en algún ilícito, tal y lo denunciaron la noche del martes un grupo de pobladores y familiares de la presunta afectada.

La Arquidiócesis de Puebla señaló que se trató de un conflicto particular entre el sacerdote y una mujer de 26 años de edad, derivado de una supuesta situación laboral.

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Además informó que se está recabando la información necesaria, para determinar qué será lo mejor para la comunidad parroquial de Jesús Buen Pastor, por lo que momentáneamente será otro párroco quien atienda esta iglesia.

De acuerdo a lo relatado por testigos la noche del martes, tras el cambio de iglesia, el párroco que estaba en Quimixtlán se trajo por la fuerza a la joven hasta la ciudad de Puebla, con quien aparentemente sostenía una relación sentimental.

Una mujer entrevistada la noche del martes por MTP Noticias, contó como vio llegar una camioneta a la iglesia de la colonia, de la cual bajaron a golpes a una mujer, quien  estaba llorando.

Más tarde unos hombres -los hermanos de la joven- acudieron a reclamarle al párroco, al cual no conocen bien, pues apenas tenía dos días de haber asumido la responsabilidad de este templo.

“La estaban golpeando cuando ellos llegaron. La chica estaba muy alterada, llorando. Eso es lo que me tocó a ver a mí, después los familiares, los hermanos de la chica se acercaron a platicar conmigo y con los del negocio, y nos dijeron que el padre es de su comunidad”, contó la sondeada.

“Ellos lo conocen perfectamente, le dieron la confianza en su casa, y entonces, al momento del cambio, ese padre se trajo a la chica secuestrada”, narró la vecina.

Un grupo de habitantes comenzaron a rodear la parroquia debido a que familiares del párroco tocaron las campanas y acusaron a la familia de la joven de quererlo golpear.

Sin embargo, gracias a la intervención de algunos testigos que vieron que la mujer fue golpeada y traída por la fuerza a este punto, ya no pasó a mayores.

Los hermanos se llevaron a la mujer y se fueron al Ministerio Público a interponer una denuncia contra el padre e integrantes de su familia.

 

Por @LuisaTirzo

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