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La primera vez que se habló de la adquisición de equipos para espionaje en Puebla, fue en esta columna titulada Golpe Bajo, publicada en El Sol de Puebla el 12 de septiembre de 2011.

Saber de qué hablaban los poblanos siempre fue una obsesión del exgobernador Rafael Moreno Valle.

A los tres meses de que rindió protesta como gobernador de Puebla en febrero de 2011, la tecnología para espiar a políticos, periodistas y empresarios fue traída a Puebla procedente de Israel.

LeeLo que queda de los nidos de espionaje de Eukid

A partir de esa publicación retomada por medios locales y nacionales, columnistas y periodistas hicieron sus propias investigaciones sobre el tema del espionaje en tiempos de Moreno Valle.

El espionaje se modificó a lo largo del sexenio, inicialmente estuvo a cargo de Héctor Arrona, pero pronto terminó siendo Eukid Castañón el principal operador de la tecnología y software para acechar no solo a poblanos, sino a políticos nacionales como el expresidente Enrique Peña Nieto.

Hoy está de moda el tema, al confirmarse que en el sexenio de Peña Nieto se usó el software Pegasus para espiar a todos en México.

A nivel local, este 22 de julio el gobernador Miguel Barbosa confirmó que en pasados gobiernos estatales se usó esta práctica para violentar la privacidad de la población y para ello prepara más denuncias.

“Estamos preparando en el gobierno datos que haremos llegar a la Fiscalía General del Estado sobre dónde funcionaban los ‘nidos’, quiénes lo manejaban, y tan pronto lo tengamos, lo vamos a presentar”, dijo.

El título de la columna de hoy, es la reproducción de la entrega que hice el 12 de septiembre de 2011 en El Sol de Puebla, donde trabajé como reportero. Por cierto que fue en El Sol de Puebla donde comencé a escribir la columna Golpe Bajo, gracias a la invitación y apertura de Jorge Rodríguez, subdirector de este gran medio.

Comparto una captura de la edición impresa de hace 10 años en las páginas centrales de la sección local, para compartir los antecedentes del espionaje en la entidad.

Espían a poblanos con radar fabricado en Israel

“Puede sonar a ciencia ficción, pero no es algo que escape de la realidad.
Hace unos meses, me cuentan que fue en abril de este año, cuando a Puebla llegó un radar fabricado en Israel.

Se trata de un artefacto que costó varios millones de dólares que hasta ahora no se tiene bien definido dónde fue instalado, se dice que se ubica en el Salón de Protocolos del Gobierno del Estado.

El hecho es que se encuentra en pleno Centro Histórico de la ciudad de Puebla, sobre la avenida Juan de Palafox y Mendoza.

Es un radar que me cuenta una fuente militar, fue traído en el Antonov AN-124, el segundo avión de carga más grande del mundo, que aterrizó el pasado 7 de abril (2011) en el aeropuerto Hermanos Serdán de Huejotzingo.

Los medios difundieron que ese avión transportaba 92 toneladas de herramentales para la planta Volkswagen, y fue así, pero en medio de todo ese material se encontraba el radar adquirido supuestamente por la administración estatal.

Es un artefacto de alta tecnología, del tamaño de una mesa de centro de su sala, que interviene todas las llamadas telefónicas, de celular y de nextel que se hacen no solo en la ciudad de Puebla y zona metropolitana.

Su radio alcanza todavía más, algunos municipios del estado de Tlaxcala y de la zona de San Martín Texmelucan, y más allá.

Con ese aparato son monitoreadas y grabadas todas las llamadas de carácter familiar, político, social o de negocios que hacen los poblanos y que son almacenadas en un equipo de cómputo.

Reforzar el tema de seguridad sería el objetivo principal de la adquisición de ese aparato. Pero ya de paso, quienes lo manejan, lo ocupan para escuchar si hablan del gobernador, de funcionarios o de políticos.

Pero también lo hacen para detectar a los empleados del gobierno que filtran información a periodistas.

Palabras como narco, gobernador, de inmediato son captadas por ese radar, en milésimas de segundo se sabe de qué número sale la conversación y, además de todo, se sabe la ubicación de quiénes platican.

El artefacto es manejado por el Centro de Análisis y Prospectiva (CAP), a cargo de Héctor Arrona, algo así como el Cisen (Centro de Espionaje y Seguridad Nacional), del gobierno del estado de Puebla, que tiene sus oficinas en calle 14 Norte esquina con 14 Oriente, a escasos metros de Casa Aguayo.

Existe la versión que el CAP ampliaría sus instalaciones en Casa Azul, un inmueble ubicado a un costado de Casa Aguayo.

Héctor Arrona fue el jefe de Sistema de una Subsecretaría de Finanzas, en el sexenio de Melquíades Morales, cuando el hoy gobernador era el titular de esa Secretaría.

Cuentan los que saben que Héctor dice que trabajó y se capacitó en el Cisen, de donde habría traído más gente a trabajar en Puebla.

El CAP es un área dependiente de la Secretaría General de Gobierno, presidida por Fernando Manzanilla Prieto.

Esa situación tendría en desventaja a la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, de Ardelio Vargas Fosado, donde ya planearían cómo alcanzar y superar en espionaje a la Secretaría General.

Así que ¡cuidado cuando hable! Si escucha ruidos cuando está conversando, no le vaya a pasar lo del exgobernador Mario Marín, cuando lo grabaron platicando con Kamel Nacif, hablando de los “coscorrones” que le había dado a la periodista Lydia Cacho.

Quienes deben preocuparse son los políticos poblanos, los empresarios, aquellos que están en contra o que critican el sistema de gobierno, que les gusta hablar mal o planear alguna acción en contra de las autoridades.

Simplemente entre usted y las autoridades ya no hay secretos, todo lo que diga es escuchado. ¡Siéntase en confianza!
Ciencia ficción o no, usted sabe si se vuelve más precavido cuando habla”.

 

Por Iván Tirzo/ @TirzoIvan

Ivan Tirzo

Iván Tirzo

Reportero desde el año 2001. Autor de la columna Golpe Bajo. Ha colaborado en diversos medios de comunicación como El Sol de Puebla, Milenio Puebla y Televisa Puebla. En estos últimos dos, como Jefe...